viernes, 3 de abril de 2015

Capítulo 14: "El gran engaño (1ª parte)"

Pasaron las semanas y Vicky se había adaptado a su nueva vida. Seguía vendiendo seguros a domicilio y no se le daba mal. Había conseguido vender 8 seguros en sus primeras dos semanas como empleada fija. En su apartamento seguían los mismos muebles que cuando llegó. Apenas comía porque no tenía dinero y no se atrevía a pedir un adelanto en su trabajo. Con el poco dinero que le quedaba compraba comida precocinada y alguna vez incluso llegó a acudir a una asociación que repartía alimentos.

Al fin y al cabo no le iba tan mal si tenía en cuenta que al fin había podido empezar a vivir siendo ella quien daba los pasos en su vida. Pero hubo un día que tocó fondo. Se dirigía como cada mañana al local de su empresa a recoger la carpeta con los seguros que debía vender aquel día pero se quedó alucinada cuando comprobó que el letrero de la empresa ya no estaba allí. La puerta estaba cerrada y no había ni rastro de las personas que allí trabajaban.

Vicky llamó al teléfono que, supuestamente, era de su empresa pero saltó un contestador que informaba de que el número al que llamaba no pertenecía a nadie. Fue entonces cuando Vicky cayó en la conclusión de que había sido víctima de un trabajo estafa. Precisamente el día anterior había podido leer un reportaje en un periódico acerca de ello. Los supuestos empresarios ofrecían altos sueldos a sus empleados si pasaban un periodo de prueba que no sería remunerado. Si conseguían pasar dicho periodo se las ingeniaban para no contratarles finalmente haciéndoles creer que no habían pasado dicha prueba. Pero si finalmente no les quedaba otra opción que contratar al empleado, le hacían un contrato falso del que jamás tendría una copia el propio empleado. Al tiempo la empresa se esfumaba del lugar donde estaba. Para la justicia era difícil captar todas aquellas estafas que habían florecido en estos tiempos de crisis.

Vicky entonces entendió la razón por la que no pidieron su currículum en la entrevista, la razón por la cual aquel sitio tenía tan poca pinta de ser una empresa al ser tan solo una sala con una mesa y algunas sillas. Tampoco había podido coincidir jamás con sus supuestos compañeros.

Ahora la situación había cambiado por completo. Vicky se encontraba peor que cuando llegó a Barcelona. Ya no le quedaban más que algunos céntimos en el bolso y tenía que hacer frente a un piso que no podría pagar. Pero lo peor de todo era la profunda decepción y desolación que sentía al haber estado trabajando tantas semanas a cambio de nada. Su ilusión estaba rota en mil pedazos.

viernes, 27 de marzo de 2015

Capítulo 13: "Las casualidades no existen"

Efectivamente Vicky se había encontrado con Juan Carlos, el mismo hombre que días atrás se preocupó por ella cuando la vio durmiendo en un portal y que más tarde le invitó a tomar un café.

Vicky pidio perdón a Juan Carlos por haberle molestado y quiso marcharse, algo que Juan Carlos no le permitió.

-¿Qué vendes? - le preguntó Juan Carlos.

-Nada nada. De verdad. Muchas gracias por todo. No quiero molestarte una vez más - respondió Vicky queriéndose marchar de nuevo.

-No te preocupes. No pasa nada. Adelante, pasa y cuéntame lo que me tienes que contar - dijo Juan Carlos invitando a Vicky a pasar dentro de la casa.

-Bueno, pues gracias en ese caso. También es casualidad, ¿No? - dijo Vicky algo menos nerviosa

-Las casualidades no existen. -espetó Juan Carlos

Vicky le enseñó a Juan Carlos las distintas ofertas de seguros y finalmente este aceptó un seguro para su coche, aunque lo hizo entre dientes y parecía más interesado en hacerlo por ayudar a Vicky que por necesidad de tal seguro. Vicky le entregó los papeles y formalizaron el contrato y cuando se disponía a irse Juan Carlos le quiso invitar a comer.

Existía una cierta tensión en el ambiente como ya había ocurrido en los anteriores encuentros. Era obvio. Así que Vicky agradeció la invitación pero la rechazó alegando que tenía que continuar trabajando.

Vicky creyó haber tenido suficiente con aquella visita a esa urbanización de la cual salió con 2 de los 4 seguros que necesitaba vender para pasar el periodo de prueba. Aún le faltaban 3 días y estaba convencida de que los conseguiría vender. Y así fue. Vicky se dio cuenta de las grandes dotes de comercial que tenía y se sentía cómoda en su trabajo. Fue tal el éxito que el miércoles mismo ya había vendido 4 seguros. Al llegar a la oficina y dar la noticia de que había cumplido con el periodo de prueba, el jefe de sección de Vicky le informó verbalmente que ya estaba contratada de forma oficial. Era vendedora con todas aquellas condiciones que habían pactado: los 600 euros mensuales más comisiones.

Aquel mismo miércoles Vicky fue a ver uno de los pisos que alquilaban y que le parecía acorde a su nueva situación. La arrendadora era una mujer mayor, tan amable que aceptó el poco dinero que tenía Vicky como fianza. Así pues al día siguiente Vicky formalizó el acuerdo con la señora mediante un contrato en el que Vicky se comprometía a pagar 350€ mensuales por el apartamento. Vicky no tenía cuenta en el banco; eso había quedado en su anterior vida. Y aunque la señora se extrañó, aceptó cobrar el alquiler en metálico.

Vicky se encontraba al fin en su nueva casa. En un barrio obrero de la ciudad de Barcelona. Con un piso de algo menos de 50 metros cuadrados y apenas sin muebles pero con la certeza de que su vida por fin se asentaba. Era feliz, pero sentía que le faltaba algo. Durante toda su primera noche en aquel piso no pudo dejar de acordarse de Juan Carlos.

viernes, 20 de marzo de 2015

Capítulo 12: "Primer día de trabajo"

El fin de semana había pasado. Vicky se había hospedado en una pensión, esta vez de mejor pinta que la anterior. Había visto en el periódico varios apartamentos bien situados que podían adaptarse a ella y al sueldo que percibiría si pasaba los 5 días de prueba en su nuevo empleo.

El lunes a las 8 en punto de la mañana, Vicky se dirigió a la oficina de su empresa. Allí recogió su carpeta donde se guardaban los documentos de los contratos de seguro que debía vender. También recibió una guía de la ciudad con varios callejeros. Vicky pensó que si tenía que vender seguros tal vez debía hacerlo a quienes podían pagarlo, así que se dirigió a una urbanización lujosa a las afueras de Barcelona. 

En la entrada de la urbanización Vicky tuvo que ser fichada por el equipo de seguridad para poder acceder al recinto. Una vez dentro observó que todas las viviendas eran chalets lujosos. Vicky se sentía cómoda, conocía lo que era estar rodeada de gente poderosa y creía conocer las técnicas para venderles un producto, al fin y al cabo ella había sido rica hasta hacía bien poco.

En el primer chalet al que pudo acceder no tuvo suerte. Quien abrió la puerta fue una empleada de hogar que afirmó que los dueños de la casa no se encontraban allí. En el segundo chalet ni tan siquiera le permitieron explicar que quería vender. Y como dice el refrán: a la tercera va a la vencida. Y así fue. Vicky llamó al telefonista de otra vivienda y no solo le permitieron entrar a la puerta sino que además la mujer que vivía allí fue muy hospitalaria con ella y le permitió explicar sus diferentes ofertas en el salón de la casa.

Vicky le mostró a la mujer los distintos tipos y precios de los seguros que ofrecía. Hogar, coche, vida... Finalmente la mujer se interesó por el seguro de hogar. Explicó a Vicky que a pesar de tener seguridad privada en la urbanización ella no acababa de sentirse cómoda y quería asegurar los valores de su inmueble. Finalmente acabó firmando uno de los seguros de hogar que Vicky llevaba en su carpeta. 

Vicky salió de la casa muy agradecida. Lo había logrado. Ya había conseguido vender uno de los 4 seguros que tenía que vender esa semana para superar el periodo de prueba. 

La urbanización no era muy grande y Vicky pensó en ir a otro lugar, no sin antes haber probado en una casa más. Llamó al telefonillo del chalet que se encontraba ya casi a la salida de la urbanización. Allí le abrieron la puerta en persona. Vicky se quedó atónita ante la persona que abrió la puerta. Era Juan Carlos.

viernes, 13 de marzo de 2015

Capítulo 11: "La vida te sonríe"

Vicky pasó una mala noche debido al frío y la incomodidad que sentía. Cuando eran las 8 de la mañana decidió levantarse y ponerse a pensar que hacer en ese nuevo día para seguir sobreviviendo. Cuando se fue a incorporar se dio cuenta de que un hombre la estaba observando. Era un hombre de más o menos la misma edad de Vicky e iba muy bien vestido. El hombre seguía mirando a Vicky cuando esta se levantó. El misterioso hombre sonrió y le dijo "¿Cómo una chica tan guapa puede haber acabado durmiendo así?". Vicky se quedó sorprendida y le respondió "¿A ti que te importa?". El hombre le pidió disculpas alegando que no quería molestarle. El hombre siguió caminando y Vicky recogió sus cosas del soportal y salió a la calle. En la acera de enfrente había una cafetería. Vicky se acercó con la intención de asearse en los lavabos y desayunar. Se paró justo en la puerta de la cafetería y fue a sacar su cartera pero no la encontraba. En ese momento pasó por allí el mismo hombre de antes y le preguntó a Vicky que ocurría. Esta vez más amable, Vicky le respondió que había perdido la cartera. El hombre quiso ayudar a Vicky y le invitó a un café. Vicky aceptó. 

Una vez dentro de la cafetería Vicky encontró finalmente su cartera. Sintió un tremendo alivio y quiso entonces pagar el café que se estaba tomando pero el hombre no le permitió hacerlo. Vicky insistió pero el hombre finalmente pagó el café.

-Me llamo Juan Carlos. ¿Tú? - dijó el hombre sonriendo a Vicky 

-Vict... Vicky... a secas - respondió Vicky

-Perdona otra vez si esta mañana te molesté. Solo quería ayudarte. Hoy en día, cada vez hay más gente viviendo en la calle. Es una lástima lo que esta crisis está dejando. Me sorprendió ver a una chica como tú y por eso me quedé mirándote. No llevas mucho así, ¿Verdad? - preguntó Juan Carlos.

-La verdad es que no. Mi historia es algo más complicada - dijo Vicky

-¿Trabajabas? - preguntó intrigado Juan Carlos

-Mmm... mira es que prefiero no hablar de ello. Muchas gracias por el café, de verdad. Me tengo que ir - respondió Vicky mientras cogía su maleta para irse.

En ese momento sonó el teléfono que Vicky había comprado el día anterior. Eran los de la entrevista de trabajo. Vicky soltó la maleta de golpe y dio un saltó exclamando "¡Si!". Habían decidido contratar a Vicky. Parece que las cosas iban a empezar a ser más fáciles. Juan Carlos también se iba ya de la cafetería y antes de salir dijo algo más a Vicky.

-Supongo que será una buena noticia. Me alegro. Ojalá te vaya todo bien - dijo Juan Carlos empatizando con Vicky

-Gracias - respondió Vicky mientras seguía alegre y sin dar crédito a la situación.

Vicky salió de la cafetería corriendo en dirección a la empresa. Una vez allí se reunió con el que ahora era su jefe y este le comentó las condiciones de trabajo. Vicky debía vender seguros a domicilio. Los primeros 5 días serían de prueba y después comenzaría a cobrar 600€ fijos más comisiones. Podría incluso llegar a cobrar 3000€ al mes. La verdad es que Vicky estaba emocionada y no dudó en aceptar el puesto. Era viernes, por lo que Vicky se incorporaría el lunes al trabajo.

Vicky estaba convencida de que superaría los 5 días de prueba que tendrían lugar la próxima semana y que conseguiría llegar al sueldo de 600€ así que pensó que ya era el momento de conseguir un apartamento. Cogió un periódico y se puso a buscar algo acorde a su nueva situación. La vida sonreía a Vicky.

viernes, 6 de marzo de 2015

Capítulo 10: "Morir de pie"

Vicky se dirigía a un supermercado para comprarse una comida preparada para poder almorzar cuando de repente sonó su móvil. Era un número oculto y pensó que podía ser de la empresa con la que acababa de ser entrevistada. Pero no. Eran los detectives de Madrid. Advirtieron a Vicky de que habían bloqueado las llamadas entrantes que no fueran de ellos y le pidieron que no diera ese número de teléfono a nadie. Vicky les pidio que le permitieran utilizar ese teléfono ya que sin móvil no podría comunicarse con otras personas que no fueran los agentes. Estos declinaron la petición de Vicky y además le explicaron que en Madrid sus padres seguían preocupados por ella pero que habían retirado las denuncias y habían aceptado a regañadientes que había decidido huir de casa.

Vicky se alegró de saber que sus padres estaban bien. Deseaba que su padre pudiera algún día perdonar lo que le hizo y llegará a comprender sus ganas de huir de esa vida. Pero mientras tanto estaba viviendo otro momento, otra vida distinta y ahora tenía que encontrar alguna manera de poder conseguir un móvil sin quedarse sin dinero. No lo podía robar porque su límite ético estaba bien marcado. En el propio supermercado en el que acababa de entrar había una sección de telefonía y allí decidió comprarse comprarse un móvil antiquísimo junto a una tarjeta SIM cargada con 10€ de saldo. En total le salió todo por 20€. No estaba mal el precio si tenía en cuenta que ya podría comunicarse con quien le diera la gana sin tener que depender de los detectives.

Una vez que Vicky hizo la compra y además pudo almorzar, se dirigió de nuevo a la empresa donde había hecho la entrevista para informarles de su nuevo número de teléfono. 

Al llegar la noche Vicky creyó que no debía gastar más dinero por lo que decidió no alojarse en una pensión sino dirigirse a un refugio para personas sin hogar. No tenía ni idea de donde podría haber uno así que preguntó a un vagabundo que encontró y este al ver lo bien vestida que estaba Vicky se lo tomo a broma y creyó que Vicky se estaba burlando de él así que además de no responder le soltó a Vicky algún que otro insulto.

Vicky se quedó sorprendida por la respuesta de aquel hombre pero decidió seguir preguntando a otras personas. Al fin supo la dirección de un albergue pero al llegar allí se encontró con que el albergue ya había ocupado todas sus plazas. Por primera vez Vicky tendría que dormir en la calle. Así que entró en una especie de soportal y de su mochila sacó un abrigo que le serviría para taparse. La mochila la usaría de almohada.

Vicky jamás imaginó tener que vivir así pero no le quedaba otro remedio y estaba aguantando la situación con bastante entereza. Podría haber abandonado y volver a casa donde sabía que a pesar de que discutiría con sus padres todo se acabaría arreglando y podría volver a la vida de antes pero era precisamente lo que no quería. Prefería morir de pie a vivir de rodillas.

viernes, 27 de febrero de 2015

Capítulo 9: "Malas sensaciones"

Vicky consiguió dormir 6 horas y cuando sonó el despertador del móvil eran las 9:00. Le quedaban dos horas para la entrevista de trabajo. Se duchó rápidamente y se arregló para ir formal y recordó entonces que estaba sin dinero y no podría pagar la pensión así que decidió entonces salir por la misma ventana por la que el ladrón había huido por la noche. 

Para llegar al lugar de la entrevista de trabajo tenía que coger el metro y decidió colarse. Esta vez Vicky tuvo más suerte que en el metro de Madrid y es que esta vez había conseguido burlar al vigilante de seguridad. Una vez que subió al tren contó el número de paradas y miró el reloj. Eran 11 paradas y apenas faltaban 15 minutos para la entrevista de trabajo. Vicky se desesperaba con el paso de cada estación hasta que llegó la hora en la que debía estar en la entrevista y aún le faltaban 3 paradas. Cuando al fin llegó a su parada y salió del metro comprobó que la sede de la empresa donde iba a realizar la entrevista estaba frente a la boca de metro así que corrió hasta llegar al edificio.

Una vez allí le extraño que allí dentro solo había dos sillas y una mesa pequeña en la que se apoyaba un pequeño cactus en una maceta. Vicky preguntó en voz alta si había alguien e instantes seguidos entró una mujer que preguntó a Vicky quien era. Cuando se aclaró el tema de la entrevista y Vicky pidió disculpas por el retraso la mujer sonrió aceptando las disculpas de Vicky e indicándole que se sentará en una de las sillas. Era la misma mujer con la que había hablado por teléfono. 

Comenzó la entrevista en la cual solo hubo preguntas relacionadas con la identidad de Vicky y su lugar de residencia. Ante esta última pregunta Vicky se inventó el nombre de una calle para no decirle a la entrevistadora que no tenía casa. No hubo ninguna pregunta al respecto de la experiencia laboral de Vicky, tan solo acerca de sus estudios. La mujer le explicó a Vicky que el trabajo consistía en ser vendedora de seguros de la empresa de lunes a viernes cobrando un sueldo fijo mensual sumado a las comisiones por número de ventas. 

Vicky le dio su número de teléfono a la mujer para que la pudiese contactar en caso de ser seleccionada para el puesto y se despidió. Al salir de allí Vicky se quedo con una rara sensación y con la gran intriga que le daba el hecho de que la mujer no se interesara por su experiencia laboral y que ni siquiera le pidiera un currículum y una acreditación de sus estudios. 

viernes, 20 de febrero de 2015

Capítulo 8: "Noche ajetreada"

A Vicky aún le quedaban 250€ bastante dinero de los 320€ que se llevó, no obstante pensó que lo mejor sería gastar el dinero estrictamente necesario y en lugar de gastárselo en un buen hotel decidió ir a una pensión, la más barata.

La pensión se encontraba en un barrio del extrarradio de Barcelona donde los transeúntes no eran para nada como la gente con la que Vicky había convivido toda su vida. Vicky entró en la pensión y pidio una habitación. Una señora mayor que regentaba la pensión le dio la llave de la habitación y le acompaño hasta la puerta. La habitación era amplia pero tenía poca luz y los muebles armonizaban con un distintivo olor a humedad. Era una habitación de planta baja.

No eran aún las 11 de la noche pero Vicky decidió acostarse y poder descansar por fin en una cama, pero a mitad de la noche se levantó sobresaltada al escuchar un tremendo ruido en el pasillo. Abrió la puerta sigilosamente para ver que estaba ocurriendo y en ese momento un hombre al que Vicky no le dio apenas tiempo de distinguir, apartó a Vicky de la puerta para entrar corriendo en la habitación y robar el bolso de Vicky para posteriormente salir por la ventana. Vicky se quedó atónita ante lo que acababa de ocurrir y fue corriendo a la recepción y allí le contó a la dueña de la pensión lo sucedido. Esta le pidió disculpas a Vicky y reconoció entre dientes que no era la primera vez que ocurría. 

Vicky se fue de nuevo a la habitación y cerró bien la puerta y al ir también a cerrar la ventana comprobó que su bolso estaba apoyado en la ventana. El ladrón le había devuelto el bolso con sus pertenencias pero cuando fue a revisar su monedero comprobó que este estaba vacío. Vicky se echó a llorar lamentando lo ocurrido y deseando que al día siguiente le concedieran el puesto de trabajo al que aspiraba.